La cesta de la compra, la energía y la vivienda seguirán presionando la economía doméstica

El año 2026 se perfila como un ejercicio de ajustes sostenidos en el coste de la vida. Aunque las previsiones económicas apuntan a una inflación más contenida que en años anteriores, los ciudadanos continuarán notando subidas en productos y servicios esenciales que forman parte del gasto diario de los hogares.

Factores como el encarecimiento de los costes de producción, los cambios regulatorios, la presión del mercado inmobiliario y la transición energética seguirán influyendo directamente en los precios finales que paga el consumidor.


La cesta de la compra: alimentos básicos más caros

El precio de los alimentos continuará siendo uno de los principales focos de preocupación en 2026. Los productos de consumo diario mantendrán una tendencia al alza, especialmente aquellos más sensibles a los costes energéticos, logísticos y agrícolas.

Productos con subidas más probables:

  • Carnes y derivados

  • Huevos y lácteos

  • Café, cacao y productos importados

  • Frutas y verduras frescas

Aunque el ritmo de crecimiento de los precios puede moderarse, los niveles actuales hacen que el gasto mensual en alimentación siga siendo elevado para muchas familias.


Electricidad y gas: facturas más altas pese a la estabilidad del mercado

Los suministros energéticos seguirán ajustándose en 2026. A pesar de una mayor estabilidad en los mercados mayoristas, los consumidores podrían notar incrementos en sus recibos debido a revisiones de tarifas, cargos fijos y costes asociados a la infraestructura y mantenimiento del sistema.

El impacto será especialmente visible en los meses de mayor consumo, tanto en invierno como en verano.


Vivienda y alquileres: una presión que no se relaja

El mercado de la vivienda continuará siendo uno de los principales motores del encarecimiento del coste de la vida. La falta de oferta, junto con una demanda sostenida, mantendrá los precios del alquiler y de compra en niveles elevados durante 2026.

Este escenario afecta tanto a quienes buscan vivienda como a quienes renuevan contratos, con un impacto directo en el presupuesto familiar mensual.


Transporte y movilidad: costes estables pero elevados

Los gastos asociados al transporte seguirán siendo altos. El precio de los carburantes, el mantenimiento de los vehículos, los seguros y los servicios relacionados con la movilidad no experimentarán grandes descensos, manteniéndose en niveles elevados respecto a años anteriores.

Las medidas medioambientales y los cambios normativos también influyen en estos costes a medio plazo.


Servicios básicos y gastos recurrentes

Otros servicios esenciales, como el agua, la gestión de residuos o determinados servicios privados, podrían registrar ajustes progresivos de tarifas en 2026. Estos incrementos, aunque moderados, se suman al conjunto de gastos recurrentes del hogar.


Un coste de la vida más alto, aunque la inflación se modere

La percepción ciudadana no siempre coincide con los indicadores macroeconómicos. Aunque la inflación general pueda situarse en niveles más bajos, el peso de los productos esenciales en el gasto diario hace que muchas familias sigan sintiendo una pérdida de poder adquisitivo.

La clave no está solo en cuánto suben los precios, sino en qué productos suben, y estos siguen siendo los más necesarios para el día a día.


Cómo anticiparse a las subidas en 2026

Para reducir el impacto de estos incrementos, los expertos recomiendan:

  • Revisar y optimizar contratos de suministros

  • Planificar la compra de alimentos y comparar precios

  • Ajustar presupuestos familiares con previsión anual

  • Valorar alternativas de ahorro en transporte y consumo energético