El selectivo español avanza alrededor de un 0,5% y se desmarca de las caídas de Asia mientras el Brent se mantiene por encima de los 100 dólares y el bono estadounidense a diez años se aproxima al 5%.

El Ibex 35 afronta la última sesión de la semana con avances y recupera los 19.700 puntos pese al aumento de la tensión en los mercados internacionales. El selectivo español sube alrededor de un 0,5% en las primeras horas de negociación, en una jornada marcada por el fuerte encarecimiento del petróleo, el repunte de las rentabilidades de la deuda soberana y la espera de los datos de inflación de Estados Unidos.

La Bolsa española consigue así desmarcarse inicialmente del tono negativo registrado en Asia. El Nikkei japonés ha cerrado con una caída del 1,8%, mientras que el Kospi surcoreano ha retrocedido un 1,7%.

El comportamiento positivo se extiende a buena parte de Europa. El Dax alemán avanza alrededor de un 0,2% y el Cac 40 francés cerca de un 0,5%, mientras el FTSE 100 británico se mantiene prácticamente plano.

Dentro del Ibex, Naturgy, IAG y Banco Sabadell se sitúan entre los valores con mejor comportamiento en el arranque de la jornada. En el lado contrario, Solaria, Acciona y Enagás encabezan las caídas.

El petróleo vuelve a situarse en el centro del mercado

La principal amenaza para las Bolsas procede nuevamente de la energía. El Brent ha llegado este viernes a los 109,97 dólares por barril, su nivel más elevado en cuatro meses, antes de moderarse hasta el entorno de los 106 dólares.

A pesar de esta corrección, el crudo acumula una subida semanal superior al 10% y se encamina a cerrar una semana por encima de los 100 dólares por primera vez desde mediados de mayo.

La escalada está directamente relacionada con el aumento de las tensiones en Oriente Próximo y el temor a nuevas alteraciones de los flujos internacionales de petróleo. La inestabilidad en algunas de las principales rutas de transporte de crudo ha incrementado la prima de riesgo incorporada a los precios energéticos.

El movimiento tiene consecuencias que van mucho más allá de las compañías petroleras. Un periodo prolongado con el Brent por encima de los 100 dólares aumenta la presión sobre los precios y complica el escenario de inflación que manejan los principales bancos centrales.

El mercado está trasladando ya ese riesgo al precio de la deuda.

El bono estadounidense se aproxima al 5%

La rentabilidad del Treasury estadounidense a diez años ha llegado al 4,979%, muy cerca de la barrera del 5%, mientras que el bono a 30 años ha alcanzado el 5,3836%, su nivel más elevado en 19 años.

El movimiento refleja el reajuste de las expectativas de tipos de interés ante la posibilidad de que las presiones inflacionistas derivadas de la energía obliguen a los bancos centrales a mantener políticas monetarias más restrictivas.

El fenómeno no se limita a Estados Unidos. Las ventas de bonos se han extendido por Europa, Japón, Australia y otras economías desarrolladas, elevando los costes de financiación a largo plazo.

Los analistas de JPMorgan esperan ahora que ocho de los nueve principales bancos centrales de los mercados desarrollados suban los tipos de interés antes de finalizar el año.

El escenario supone un cambio relevante para los mercados. Un aumento sostenido de las rentabilidades de la deuda eleva el coste de financiación de empresas, familias y gobiernos y, al mismo tiempo, aumenta el atractivo relativo de los bonos frente a la renta variable.

El BCE ya ha respondido al nuevo escenario inflacionista

El Banco Central Europeo dio este jueves un nuevo paso en su política monetaria al elevar en 25 puntos básicos sus tres tipos de interés oficiales.

La facilidad de depósito aumentará hasta el 2,50%, el tipo de las operaciones principales de financiación alcanzará el 2,65% y la facilidad marginal de crédito se situará en el 2,90%. Los nuevos tipos entrarán en vigor el próximo 16 de septiembre.

La institución presidida por Christine Lagarde vinculó expresamente la decisión a las presiones inflacionistas generadas por el conflicto en Oriente Próximo.

Las nuevas proyecciones del BCE sitúan la inflación media de la zona euro en el 3% en 2026, frente al objetivo del 2% establecido por la institución. Para 2027 espera una tasa del 2,5% y para 2028 del 2,1%.

La inflación subyacente —excluyendo energía y alimentos— se situaría, según las previsiones del organismo, en el 2,5% este año, el 2,6% en 2027 y el 2,3% en 2028.

El BCE ha revisado además sus previsiones de crecimiento y espera ahora que la economía de la zona euro avance un 0,9% en 2026, un 1,4% en 2027 y un 1,5% en 2028.

La combinación resulta especialmente relevante para los inversores: la economía europea está mostrando mayor resistencia de la esperada, pero el encarecimiento energético mantiene la inflación por encima del objetivo y reduce el margen de los bancos centrales para relajar su política monetaria.

La inflación de Estados Unidos, siguiente prueba para las Bolsas

La atención se desplaza ahora hacia Estados Unidos, donde este viernes se publica el índice de precios al consumo correspondiente a agosto.

El dato puede ser determinante para la decisión que adopte la Reserva Federal la próxima semana.

El mercado asigna actualmente una probabilidad de alrededor del 71% a una subida de 25 puntos básicos por parte de la Fed, después de que los últimos datos de precios de producción reforzaran las expectativas de endurecimiento monetario.

El índice de precios de producción estadounidense aumentó un 0,4% mensual en agosto. La energía volvió a desempeñar un papel importante en el avance de los precios.

Un IPC superior a las previsiones reforzaría las expectativas de nuevas subidas de tipos y podría mantener la presión sobre el mercado de bonos. Un dato más moderado reduciría parte de esa presión, aunque el comportamiento del petróleo seguirá condicionando las expectativas de inflación.

Por ahora, las Bolsas europeas consiguen estabilizarse después de las últimas caídas. El Stoxx 600 avanza alrededor de un 0,3% este viernes, aunque se encamina a registrar su peor semana desde abril.

El Ibex participa de ese rebote y recupera los 19.700 puntos. La evolución de la sesión dependerá ahora de si el alivio inicial de las Bolsas puede mantenerse frente a un mercado de deuda que continúa reflejando el regreso del riesgo inflacionista.